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La sexualidad: Una cuestión política

Por Leonardo Güi* para (www.REPUBLIK.com.ar) - La sexualidad humana es un concepto central para entender al ser humano como un animal cultural, y es este quizá, uno de los conceptos centrales para entender lo que nos define como especie en esta guerra entre la biología y la razón, con sus contradicciones manifiestas y su choque constante contra la cultura.                                                             Es la sexualidad (sin abordarlo desde la teoría psicoanalítica profunda, sino, desde la obviedad cultural de esta contradicción) un elemento fundamental para pensarnos a nosotros mismos, como individuos y como criaturas biológicas con impulsos sociales, o como criaturas sociales con impulsos biológicos, como mas les agrade.
La sexualidad: Una cuestión política

Por Leonardo Güi* para (www.REPUBLIK.com.ar) - La sexualidad humana es un concepto central para entender al ser humano como un animal cultural, y es este quizá, uno de los conceptos centrales para entender lo que nos define como especie en esta guerra entre la biología y la razón, con sus contradicciones manifiestas y su choque constante contra la cultura.                                                             Es la sexualidad (sin abordarlo desde la teoría psicoanalítica profunda, sino, desde la obviedad cultural de esta contradicción) un elemento fundamental para pensarnos a nosotros mismos, como individuos y como criaturas biológicas con impulsos sociales, o como criaturas sociales con impulsos biológicos, como mas les agrade.

Somos la única especie que desarrolló un comportamiento sexual que no tenía estrictamente un fin reproductivo, sino la búsqueda del placer y el placer como elemento condicionado por la cultura.

Es necesario hacer esta aclaración absolutamente personal e ideológica, sujeta seguramente a muchas críticas, pero enfatizada en una de las causas que más defendemos, formando un diverso grupo multidisciplinario de trabajo e investigación: La sexualidad es una cuestión política, esto es porque sus resultados influyen en los asuntos de la polis, lo que en la teoría clásica podría definirse como los asuntos del pueblo, de la comunidad, aquellos asuntos que por su dimensión nos impactan a todos.

Un buen ejemplo que relaciona la cuestión política de la sexualidad (en cuanto a sus derechos) y la cuestión conservadora que hay sobre ella, es que, históricamente, los sectores más conservadores de la sociedad y por ende, sus representantes en la clase política atacaron la reivindicación de los derechos de las comunidades homosexuales bajo un lema clásico y biologicista que consistía en:

“la homosexualidad no es correcta porque no es natural, no obedece a las reglas de la naturaleza que dos hombres o dos mujeres puedan procrear, por ende, lo que deriva de esa unión, no es incorrecto, está mal o es impuro”.

Lo que esta clase política se olvidó de pensar, es que la sexualidad humana (como bien se trata de explicar aquí) no tiene nada de natural ni persigue estrictos fines biológicos reproductivos; la sexualidad humana es cultural, podría decirse que buena parte de su ejercicio (y de sus problemas) es una consecuencia directa o indirecta de la cultura, o sea, nada menos natural que la sexualidad humana.

Desde este punto de vista, era evidente y lo es aún, repensar que la sexualidad debe ser abordada de manera profunda, ya que ésta es una posición que está instalada muy fuertemente en buena parte de nuestra sociedad y en nuestra clase política.

La sexualidad como ejercicio del ser y en relación a la cultura, tiene implicancias en todos los asuntos de la polis, como en el control de la natalidad social (que a simple vista, casi de modo trivial, parecería una cuestión secundaria de la política pública) y en el desarrollo de una sociedad desigual.

Infinidades de trastornos sociales y sanitarios, están estrechamente ligados a la posibilidad que tiene una sociedad de educarse sexualmente y de acceder de forma libre y gratuita a medios anticonceptivos y profilácticos.

Es tan evidente el impacto social del ejercicio de la sexualidad y es tan grande el tabú que existe sobre ella en la comunicación política, que nos hace pensar como organización (pero también como colectivo académico), que la clase política se está olvidando, o ninguneando, el valor que tiene el ejercicio de la sexualidad humana en relación a la política ciudadana.

Es una reivindicación que nosotros planteamos mucho más allá de las reivindicaciones sobre derechos civiles, como el matrimonio igualitario o la identidad de género; abordamos a la sexualidad como una condición humana con monumentales consecuencias sociales, más allá de los derechos de las minorías sexuales a expresarse o casarse, o si se debe o no hablar abiertamente de educación y de comunicación sexual.

Proponemos tomar esas banderas estructurarles y llevarlas mucho más allá de sus horizontes políticos estrictos, o sea, a la arena ideológica y política profunda.

No vamos a poder hablar de los problemas reales (y terribles) que tenemos en nuestra sociedad, si abiertamente no proponemos la consideración de la sexualidad como un elemento político profundo y de reivindicación.

No vamos a sincerar un debate profundo sobre el aborto, el control de la natalidad, la educación sexual masiva, la fertilización asistida como Derecho Humano, entre otros, si no hablamos abiertamente y sin prejuicios de estos temas.

Esta es la visión que tenemos desde un grupo multidisciplinario de trabajo e investigación independiente, que estudia los problemas arraigados en la salud pública, como S.A.E.S (Salud Argentina de Estructura Social) cuya definición de salud es estructural y política. Entendemos que la salud es una condición individual desarrollada por factores sociales y biológicos, que determinan el estado físico y psíquico de la persona.  

La salud adquirida por estos factores, determinará muchos de los comportamientos sociales en la vida del ciudadano.

En otras palabras, ningún niño nace delincuente, ni condicionado por la biología, ni por una elección sexual o social. Nace en un Estado de derecho, cuya obligación fundamental, es asegurar una estructura de cobertura y protección, que proteja el desarrollo de las personas desde su nacimiento, independientemente de su condición particular. (18/03/2016)

*Coordinador General Grupo S.A.E.S

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